
Elegir los tubos calefactores adecuados para el templado de vidrio por serigrafía
Si alguna vez has manejado una línea de producción para vidrio serigrafiado, sabes lo difícil que es hacerlo bien. En esencia, se trata de equilibrar dos factores: se necesita suficiente calor para secar la tinta y temple el vidrio, pero si se excede ese límite, o si el calor no es uniforme, los patrones resultantes se vuelven borrosos. Peor aún, puede haber puntos de estrés en el vidrio, lo que lo convierte en una verdadera “bomba de tiempo”.
Reemplazar esos tubos calefactores de cuarzo no es tan sencillo como simplemente elegir uno con la misma potencia indicada en la etiqueta. Lo importante es cómo se maneja el flujo de calor.
La lucha entre un patrón nítido y un vidrio bien templeado
La capa de tinta actúa como un escudo. Si las lámparas infrarrojas suministran demasiada energía de golpe, la temperatura superficial del vidrio aumenta drásticamente. En ese momento, la tinta comienza a difuminarse, y el patrón nítido se vuelve borroso.
Preferimos utilizar tubos de cuarzo de onda corta, ya que permiten calentar rápidamente el vidrio, sin dañar la tinta en su superficie.
Elegir el reemplazo adecuado
Al buscar un nuevo tubo, presta atención a la densidad de potencia. Un tubo con más vatios por milímetro proporcionará un calor más intenso y rápido. Pero antes de comprarlo, verifica la estabilidad de la tensión eléctrica. Si la tensión varía constantemente, la potencia de calefacción disminuirá, lo que hará que el vidrio quede mal templeado y falle en las pruebas de resistencia.
Tampoco escatimes en la calidad del cuarzo. Elige aquellos de alta pureza. Los productos baratos no pueden soportar los ciclos intensos de templado y se desgastan mucho más rápido. Recuerda que, aunque los tubos de mayor potencia aceleran la producción, también hacen que los ventiladores y fuentes de alimentación trabajen más duro.
Lo que no debes olvidar durante la instalación
No basta con insertar un nuevo tubo y darlo por terminado. Tómate un momento para revisar los puntos de contacto. Si hay oxidación en los terminales, habrá resistencia eléctrica, lo que causará puntos calientes que dañarán el tubo antes de tiempo. Además, limpia siempre los reflectores cada vez que cambies la lámpara. Puede parecer una tarea tediosa, pero el polvo en esos reflectores puede reducir la eficiencia en un 20%. Cuando eso ocurra, tenderás a usar temperaturas más altas para compensar, lo que acelerará aún más el desgaste de los tubos.